martes, 5 de febrero de 2013

Parece que dura para siempre. 


Ante él, las palabras no sirven, espero sentada, la luz de la capilla es originada por las luciérnagas. En mis manos sostengo un peine de madera, fue tallado por mis ancestros, peino mi pelo con las dos manos, sin ensuciar el kimono. Cuando termino de peinarme en mis manos queda agua, el agua es la conexión del cielo con la tierra, la tierra esta viendo como sus hijos salen a la guerra, las esposas y los niños tienen que trabajar, no todos pueden cumplir la misión, uno por uno de los hijos de la tierra es arrojado al mar, donde la princesa lloró 1000 años para cubrir la tierra, creando las islas, creando al hombre. El cielo es eterno y la tierra, permanente, se acerca el invierno, los preparativos comienzan, las familias preparan arroz, me dispongo a salir, manchare la tierra con mis lagrimas y limpiare el cielo con mi aliento, sutil, encuentro un hombre lo abrazo y ante a mi sus palabras no sirven.

No hay comentarios:

Publicar un comentario